24 de febrero de 2024
El trabajo demuestra que conservar los setos vivos de estas plantaciones y las aves silvestres y fomentar su retroalimentación ecológica es una medida de gestión eficaz para la mejora de las pomaradas

Investigadores del Instituto Mixto de Biodiversidad (Universidad de Oviedo-CSIC-Principado de Asturias), con la colaboración del Servicio Regional de Investigación Agroalimentaria (SERIDA), revela que el control de plagas y la dispersión de semillas en plantaciones de manzano dependen, en gran parte, de las mismas especies de aves que, además, son las más comunes. El trabajo demuestra que conservar los setos vivos de estas plantaciones, proteger las aves silvestres y fomentar su retroalimentación ecológica es una medida de gestión eficaz para aquellos propietarios de pomaradas que quieran mejorar sus cultivos.  La investigación, que ha contado además con una ayuda de la Fundación BBVA y con el apoyo de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), acaba de ser publicado en la revista Agriculture, Ecosystems and Environment, de máximo impacto en su área del conocimiento.

Los investigadores recuerdan que los servicios ecosistémicos son funciones de la naturaleza que repercuten de forma positiva en el bienestar humano. Muchos de estos servicios dependen de grupos animales, como las aves, y de su alimentación. Por ejemplo, hay aves que comen insectos y así ayudan a los agricultores a controlar las plagas en sus cultivos. También hay aves que, comiendo frutos y dispersando semillas, ayudan a los bosques a regenerarse.

El estudio de la dieta de las aves combina sofisticadas técnicas de campo y de biología molecular. En las pomaradas, los investigadores e investigadoras recolectaron heces de más de 1000 individuos de unas 40 especies de aves, desde carboneros a reyezuelos, pasando por pájaros carpintero y diversos zorzales. A partir de esas muestras de heces, en el laboratorio se extraen los posibles restos de ADN de artrópodos y de frutos consumidos por cada ave. Estas mezclas de ADN se someten a una secuenciación masiva que permite detectar separadamente el material genético de cada especie comida por cada ave. 

Los investigadores utilizaron modelos de redes ecológicas para estudiar la estructura global de las relaciones entre especies que subyacen al control de plagas y a la dispersión de semillas. Evaluadas por separado, las redes mostraban estructuras diferentes. En la red de control de plagas, las especies se agrupaban dentro de la propia red: unas aves solo atacaron a ciertas plagas y otras aves distintas se cebaron en otras plagas diferentes. Sin embargo, en la red de dispersión de semillas hubo muchas relaciones cruzadas, con aves que diseminaron prácticamente todo tipo de semillas y, a su vez, plantas que fueron dispersadas por casi todas las aves. 

Al construir una única red híbrida, con aves, plagas y plantas, se observó que casi la mitad de las especies de aves analizadas estuvieron involucradas en los dos servicios ecosistémicos. Ciertas especies, como el petirrojo europeo o la curruca capirotada, ocuparon el centro de la red híbrida, lo que revela su importante papel tanto en el control de plagas como en la dispersión de semillas. La principal característica de estas especies centrales es que eran muy abundantes y comunes.

La investigación demuestra la relevancia de las sebes alrededor de las pomaradas como hábitat garante de refugio y alimento, en forma de frutos silvestres, para multitud de aves beneficiosas para el cultivo. Esas mismas aves contribuyen a regenerar y mantener a largo plazo las propias sebes, a través de la dispersión de semillas.

Difusión:

Fundación para el Fomento en Asturias de la Investigación Científica y la Tecnología (FICYT)

 

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