Bosque de Muniellos
11 de marzo de 2022
El Principado destinará dos millones de euros, la mitad procedente de fondos europeos, a evaluar y mitigar el impacto de la actividad humana en el entorno natural

Asturias se convertirá en un observatorio de la biodiversidad para aportar soluciones que permitan mitigar el cambio climático. El Principado destinará dos millones de euros, la mitad procedente de fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, a actuaciones vinculadas a monitorizar y realizar un seguimiento de ecosistemas, poblaciones y comunidades naturales, además de evaluar el impacto de la crisis medioambiental en los entornos naturales.

El consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, ha suscrito esta mañana el acuerdo del Consejo de Política Científica, Tecnológica y de Innovación para poner en marcha distintos planes complementarios vinculados a los fondos europeos. Asturias participa junto con otras cinco comunidades autónomas: Extremadura, Galicia, Andalucía, Canarias y Baleares en el programa denominado Exploración, análisis y prospectiva de la Biodiversidad: Posibles respuestas a la estrategia 2030 de Desarrollo Sostenible en un escenario de Cambio Global.

La Consejería de Ciencia lidera la propuesta, que será desarrollada por el IMIB con el apoyo del Instituto Oceanográfico de Gijón

 

El presupuesto del plan para todas las comunidades autónomas es de 65 millones de euros y un plazo máximo de ejecución de tres años. Extremadura asumirá la coordinación del programa en sus aspectos científico-técnicos y administrativos y cada comunidad participará en determinadas líneas. Estas son las que desarrollará Asturias:

Monitorización y seguimiento de la biodiversidad mediante tecnologías terrestres y marinas.  Esta línea pretende realizar un inventario y estudio de la biodiversidad desde el terreno, y el seguimiento de ecosistemas, poblaciones y comunidades naturales. La información que se genere permitirá estimar cambios en la riqueza y distribución de la biodiversidad, que serviría de base para la política de conservación en cada comunidad.


Inventario de los servicios ecosistémicos, es decir,  aquellos beneficios que un ecosistema aporta a la sociedad y que mejoran la salud, la economía y la calidad de vida de las personas. Asturias realizará una valoración económica del capital natural, y de las políticas ambientales y de conservación. Estos datos servirán de guía para definir las fortalezas y debilidades del sistema socioecológico de Asturias frente al cambio global. Además, se diseñarán modelos de gestión sostenibles de recursos naturales y de apoyo científico en la valorización de los sectores turístico y primario.


Evaluación y mitigación del impacto del cambio global sobre la Biodiversidad. Se trata de analizar la influencia del uso y ocupación del territorio sobre la biodiversidad, evaluar el impacto de las invasiones biológicas y su control, y analizar la resiliencia frente al cambio climático, entre otras acciones.

En el caso de Asturias se prestará especial atención al impacto medioambiental que ha tenido a lo largo del tiempo el desarrollo industrial y urbano, desde la contaminación del aire, del agua y de los suelos, a la ocupación y transformación del espacio. El objetivo es aplicar las nuevas tecnologías en la evaluación de los impactos, para abrir nuevas posibilidades de incrementar el valor del patrimonio natural en las zonas de mayor actividad industrial y de densidad de población, contribuyendo a mejorar la calidad de vida.


Este programa reforzará de forma significativa la investigación en el Campus de Mieres, ya que será impulsado por la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad y desarrollado por el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB). Este centro, de titularidad compartida entre el Gobierno de Asturias, Universidad de Oviedo y Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), está especializado en el estudio de los efectos de los cambios ambientales provocados por las actividades humanas sobre la biodiversidad. El IMIB ejercerá la coordinación científica con el apoyo de grupos de investigación de la Universidad de Oviedo y el Instituto Oceanográfico de Gijón.