Un buitre muere tras colisionar con un aerogenerador. Foto: Elena Bravo.
09 de diciembre de 2025
Esta investigación cuenta con financiación del Gobierno del Principado de Asturias

El seguimiento de especies silvestres con sistemas de geolocalización permite identificar áreas sensibles en las que la ubicación de aerogeneradores puede tener impactos negativos en la fauna que no suelen ser advertidos en los procesos convencionales de planificación

Un equipo de investigación del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB), centro mixto de la Universidad de Oviedo, el CSIC y el Principado de Asturias, ha mostrado cómo el seguimiento mediante dispositivos GPS de especies silvestres, como los buitres, ayuda a mejorar la planificación para instalar fuentes de energía renovable como la eólica. La información aportada por estos sistemas de geolocalización permite identificar áreas sensibles en las que la instalación de aerogeneradores puede tener impactos negativos en la fauna pero que no han sido correctamente identificadas en los procesos convencionales de planificación. El hallazgo es fruto del trabajo liderado por el grupo investigador Coexistencia para la Conservación, del IMIB, en colaboración con personal de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) y la ONG portuguesa Palombar. Los investigadores alertan de que una mejor identificación de zonas ambientalmente sensibles a las renovables puede ser insuficiente si la declaración de estas carece de una vinculación legal acorde a su sensibilidad. El estudio ha sido publicado en la revista Journal of Applied Ecology, de gran impacto en su área del conocimiento.

Los investigadores alertan de que una mejor identificación de zonas ambientalmente sensibles a las renovables puede ser insuficiente si la declaración de estas carece de vinculación legal acorde a su sensibilidad

Mediante el seguimiento con dispositivos GPS de 64 buitres leonados y 26 quebrantahuesos, dos especies con grandes áreas de campeo y muy vulnerables a la colisión con turbinas eólicas, los autores de la investigación han evaluado las herramientas de planificación espacial de la energía eólica desarrolladas tanto por los gobiernos de España y Portugal como por las comunidades autónomas del noroeste ibérico. “Gracias al seguimiento GPS de estas especies hemos identificado zonas con elevada intensidad de uso por parte de los buitres que necesitan incrementar el nivel de sensibilidad asignado en los instrumentos de planificación oficial. Esto incluye zonas de alimentación o corredores ubicados lejos de las áreas de cría, muchas de las cuales se localizan en espacios protegidos que se suelen utilizarse para definir las zonas ambientalmente sensibles”, destaca Elena Bravo-Chaparro, autora principal del trabajo e investigadora del IMIB y del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo.   

 

Limitaciones y propuestas de mejora de las herramientas de planificación de energías renovables

Además de identificar zonas que deberían clasificarse con mayor sensibilidad ambiental, el estudio también pone de manifiesto que el potencial de las herramientas de planificación analizadas para lograr un despliegue de energías renovables ordenado y adecuado, minimizando sus impactos, se ve limitado por una normativa insuficiente. De hecho, algunas de las herramientas evaluadas no son legalmente vinculantes, lo que supedita su utilidad a la voluntad de los actores involucrados. Mientras que las desarrolladas a nivel estatal solo consideran las zonas de baja sensibilidad para facilitar en ellas el desarrollo de las renovables, por ejemplo, simplificando las evaluaciones del impacto ambiental, Asturias es la única región con un marco legal que limita, e incluso prohíbe, el despliegue de proyectos eólicos en las zonas clasificadas como ambientalmente más sensibles.

La investigación también muestra cómo las herramientas o categorías legalmente vinculantes son mucho menos precisas a la hora de identificar las áreas con mayor uso del espacio por los buitres que las herramientas y categorías sin amparo legal. Patricia Mateo-Tomás, investigadora del IMIB y coautora del trabajo, indica que “estos resultados nos estarían indicando la necesidad de aumentar la vinculación legal de las herramientas de planificación oficial existentes, especialmente en las zonas de mayor sensibilidad, que incluyen el entorno de las colonias, pero también áreas de alimentación y corredores de desplazamiento alejados de éstas”.

 El equipo investigador destaca que la metodología de este trabajo se puede aplicar más allá de los buitres y la energía eólica

Cada vez son más las especies silvestres con seguimiento GPS cuyos datos podrían ser utilizados para evaluar y mejorar las herramientas de planificación espacial de diferentes proyectos que tienen impactos significativos sobre el medio ambiente. Mejorar la precisión de estas herramientas va a resultar de vital importancia en los próximos si de verdad se quieren compatibilizar Objetivos de Desarrollo Sostenible como la lucha contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad al tiempo que se detiene la degradación ambiental de nuestro entorno.

Contexto normativo apremiante

Los autores del trabajo recuerdan que el 26 de febrero de 2026 termina el plazo para que los Estados Miembros de la Unión Europea identifiquen las denominadas zonas de aceleración de renovables. Será en estas zonas donde se fomentará el despliegue de las energías renovables mediante la simplificación y aceleración de los procedimientos de evaluación de impacto ambiental, destinados a minimizar los efectos de estas energías en el medio ambiente. Estas áreas se asignarán a las zonas menos sensibles a estos impactos.

Tanto en España como en Portugal ya existen diversas herramientas oficiales de planificación espacial que pueden servir de base para la identificación de las futuras zonas de aceleración. Sin embargo, estas herramientas de planificación se basan fundamentalmente en la presencia de zonas protegidas para clasificar un territorio como de máxima sensibilidad. Si bien las áreas protegidas se designan a menudo para proteger los lugares de cría de especies susceptibles al impacto negativo de las energías renovables, el trabajo realizado por los investigadores del IMIB muestra que limitarse a los espacios protegidos puede resultar insuficiente. Por ejemplo, en el caso concreto de Asturias, hay zonas en el occidente de la región clasificadas como de alta capacidad de acogida a la energía eólica pero que presentan un alto uso por los buitres y requerirían, por lo tanto, Evaluaciones de Impacto Ambiental detalladas. Por otro lado, para los aerogeneradores que están ya en operación en zonas de elevado uso de los buitres sería necesario mejorar la vigilancia ambiental y tomar medidas que permitan reducir el impacto negativo en la biodiversidad.

Esta investigación ha sido parcialmente sufragada por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) del Gobierno de España en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea a través del programa NextGenerationEU, y cuenta con la colaboración del Principado de Asturias.

Referencia

Bravo-Chaparro, E., Rodríguez- Pérez, J., Fernández-García, M., González, J. C., Báguena, G., Valente e Santos, J. P., Gutiérrez, I., López-Bao, J. V., & Mateo-Tomás, P. (2025). GPS-tracked vultures indicate a relaxation of conservation commitments in renewable energy development. Journal of Applied Ecology, 00, e70225. https://doi.org/10.1111/1365-2664.70225

Difusión: FICYT - Universidad Oviedo